Historia de la situación carcelaria chilena

  Historia de la situacion carcelaria en Chile

Las condiciones a las que están expuestos los presos en recintos penitenciarios en Chile es uno de los temas más controversiales y críticos desde la perspectiva de los derechos humanos en nuestro país. Ya antiguamente  distintos sectores han venido proponiendo reformas estructurales al sistema penitenciario que rige actualmente. Desde principios de los noventa, con la llegada al poder de la concertación, la Cámara de Diputados, creó una comisión especial con el propósito de investigar y emitir un informe sobre la situación penitenciaria nacional y de proponer políticas públicas que puedan superar los actuales problemas carcelarios.  Este informe señala que la “La privación de libertad ha sido históricamente causa de mucho dolor inútil: la cárcel es un lugar donde necesariamente se generan altos niveles de violencia y donde la persona se ve degradada y obligada a comportarse de las formas más distorsionadas. La prisión, por definición, no favorece la reinserción social de los sujetos a ella”.

 Se establece además que existen una serie de situaciones conflictivas, entre las que se destacan la incapacidad del sistema en atender básicamente los requerimientos de los reclusos debido a los altos índices de hacinamiento, los que se traducen esencialmente en un aumento de la población penitenciaria, por el elevado uso de la aplicación de penas privativas de libertad, el aumento masivo de las detenciones de corta duración por sucesos de mínima o nula gravedad, con un elevado índice del uso de la prisión preventiva y una elevada desproporción de las penas, acompañadas de un leve desarrollo de medidas alternativas y penas distintas al encarcelamiento, lo que no va a la par con la infraestructura de los penales, escaso personal de gendarmería, etc. 

 A lo largo de todos estos años  no se han realizado esfuerzos serios por implementar nuevas reformas de seguridad y los problemas penitenciarios se han agudizado. Es así, como en los últimos años, la sobrepoblación ha aumentado (entre 1985 y 2005, el crecimiento de la población privada de libertad fue de 232%) y los problemas de hacinamiento han crecido a niveles extremos, donde somos el país con una de las tasas de encarcelamiento más altas de Latinoamérica, sobre 300 reclusos por 100.000 habitantes.

 Actualmente el sistema carcelario muestra a nivel general dos aspectos críticos. Uno de ellos seria la carencia de infraestructura y recursos, lo que transforma a la cárcel en un lugar con graves deficiencias de espacio, la nula cobertura de las necesidades básicas, inseguridad y escasa posibilidad de brindar espacios de esparcimiento y de desarrollar actividades educativas, de recreación, productivas, etc.

 Lo que se otorga actualmente al condenado o a la persona que está siendo procesada, es la sanción de vivir en pésimas condiciones, además de la reclusión, aparece como castigo extra que se les impone y no es el objetivo. Y en el caso de los condenados, se trata de que cumplan la pena, pero no que vivan en una situación denígrate como sucede hoy en día.

 Algunos aspectos relevantes de la situación carcelaria

  • Hacinamiento y Sobrepoblación:

 En Chiles las cárceles cuentan con un índice muy elevado de sobrepoblación, producto del poco número de recintos penitenciarios,  mayor énfasis en la privación de libertad y una disminución de beneficios intrapenitenciarios, lo que se traduce en un problema de hacinamiento para los reos y donde no existe  una política penitenciaria eficiente y no se toman acciones concretas que permitan la reinserción social de los internos.

 Algunos datos sobre la cantidad y el aumento de reos:

 – Entre 1987y 1997 la población atendida por la administración penitenciaria pasó de 37.585 a 57.402, aumentando en 53%.

 – En la década siguiente, entre 1998y 2009, se pasó de 60.990 a 106.877 personasen el sistema penitenciario, representando un crecimiento de 75%.

 – Los establecimientos con mayor densidad penitenciaria son los complejos penitenciarios (196%), mientras los centros de educación y trabajo están sub-utilizando su capacidad (59%).

 – La mayoría de los recintos penales están sobrepoblados y sólo cinco de las regiones del país tienen una densidad penitenciaria inferior al 100%.

 

ÍNDICES  DE  DÉFICIT  EN  CÁRCELES  DE  LA REGIÓN  METROPOLITANA

 

Penal     Población   Capacidad   %uso  déficit           

C.P.F. Santiago   623             180         346%               246%

C.C.P. Buin           210            70             300%               200%

C.C.P. Melipilla      157          60           262%                 162%

C.D.P. Puente Alto  1.318       560      235%                  135%

C.D.P. San Miguel   1.520      711          214%                  114%

Sed. Cap. Yaber     185         80           231%                  131%

C.D.P. Stgo. Sur   3.506     1.800         195%                 95%

Colina I               1.327         1.328          100%                    –

Colina II            1.200       1.200         100%                      –

  • Cantidad de Gendarmenes vs Población recluida:  

NÚMERO DE GENDARMES EN RELACIÓN AL NÚMERO

DE POBLACIÓN RECLUIDA

 -1980:   

 4.663  vigilantes     413oficiales      15.230  población penal

 – 1999:   

5.339  vigilantes      413 oficiales      30.051 población penal

Un punto en  el cual no se han vistos cambios significativos son el número de gendarmenes en relación a la cantidad de reos. Si bien la cantidad de presos a aumentado, esto no va de igual a igual con la cantidad de funcionarios, que sólo se ha elevado a un 14,49%, a diferencia de la población penal que ha crecido hasta en más de un 100%.

A modo de ejemplo cabe recordar la tragedia ocurrida en el Centro de Detención Preventiva de San Miguel el 11 de diciembre de 2000, en que había 3 vigilantes guardias, que se preocupaban de las 5 torres del complejo, guardando el perímetro del recinto se encontraban otros 6 funcionarios en cada una de las garitas existentes y el resto de los vigilantes –unos 30 funcionarios– se encontraban descansando. De manera que en total había 39 funcionarios para 1.770 reclusos en la cárcel de San Miguel.

 Los directivos de la Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios, señalan que muchos gendarmenes en cargados de la vigilancia, cumplen labores administrativas en policlínicos, en los tribunales, en el Ministerio de Justicia e incluso algunos hasta de guardaespaldas de diferentes autoridades. Todo esto, sumado a jornadas laborales que ascienden a 100 horas semanales, más del doble que las 48 que fija la ley para los trabajadores.

 Es así como en el año 2003 se da a conocer La Ley 19.851 que ,pretendió resolver en un primer momento, la problemática del “déficit histórico de personal” de Gendarmería. Como consecuencia aumentó las plantas de personal uniformado de 5.076 a 9.995 cargos y la de personal civil de 114 a 422 profesionales, de 55 a 239 técnicos y de 39 a353 administrativos. El 8 de abril de 2009, se presentó al Congreso, el proyecto de ley que moderniza Gendarmería de Chile, incrementando su personal y readecuando las normas de su carrera funcionaria (Boletín 6447-07).

 El proyecto contempla un aumento de personal de 53,2% en la planta de oficiales, de 62,6% en la de vigilantes penitenciarios y 67,8% en la planta de directivos.

  • Infraestructura: 

 En las últimas dos décadas se han construido nuevos recintos, el abandono  y despreocupación de años anteriores, sumado al uso intensivo de la prisión, ha hecho que esos esfuerzos no alcancen a cubrir las brechas existentes, contando aún con cárceles de mala calidad e insuficientes. En consecuencia, el desarrollo de la infraestructura no ha estado a la par con las tasas de crecimiento de la población carcelaria. Además, se han agudizado y enfatizado  las condiciones carcelarias de hacinamiento, deficiente higiene y salubridad y la falta de programas de reinserción y de espacios para implementarlos.

 Algunos puntos más tensionados son :

 – El promedio nacional indica una sobrepoblación de 55%, algunos centros penitenciarios sobrepasan el 200% de su capacidad.

 – Mala distribución de los horarios de esparcimiento o recreación y encierro de los internos, concentrándose la mayor cantidad de horas en el encierro.

 – La falta de espacios ha provocado el fenómeno de las “carretas”, áreas de alimentación y encuentro en los patios realizados por los propios internos, que terminan por generar espacios de poder al interior de los recintos y por ende, tensiones entre los internos.

  • Riñas e incendios :  Estos sucesos son habituales en los recintos penitenciarios, donde las riñas entre reos son provocadas por rencillas anteriores u ocasionadas por las mismas condiciones del lugar. Los gendarmenes  toman una reacción tardía a estos hechos, los cuales traen consecuencias en la integridad física y psicológica de los presos.

  A lo largo de este tiempo ha existido varios incendios en los distintos recintos penales de nuestro país, como el incendio del 11 de diciembre de 2000, el incendio de la torre 2 del Centro de Detención Preventivo San Miguel conmovió a toda la sociedad cuando se dio a conocer el fallecimiento de 7 internos. Los familiares de los fallecidos y del resto de la población penal culparon al personal de Gendarmería de promover manifestaciones en los penales, ya que esta habría sido la causal del suceso.

 En este incendio hubo errores graves. No se trataba de un motín ni de una riña entre bandas y la reacción de los funcionarios, que era primordial para salvar la vida de los presos, fue extremadamente tardía. Además, el problema de infraestructura agudizó los acontecimientos y todo el material inflamable que existía al interior ayudó para que en pocos minutos las llamas se apoderaran del lugar y de la vida de los internos.

 Otro incendio ocurrió el 20 de mayo de 2001 en la cárcel de Iquique, donde fallecieron calcinados 26 reclusos. En este caso se establecieron sanciones administrativas para tres vigilantes, debido a  que negligentemente dos funcionarios de turno permitieron que otro gendarme estuviera en su puesto ese día en evidente estado de ebriedad. En su poder mantenía las llaves del módulo 5, pero como se encontraba  semiinconsciente no se dio cuenta del siniestro y no entregó las llaves a quienes asistían a controlar la emergencia.

 Estos sucesos han marcado un precedente al último incendio que se produjo en el recinto penitenciario de San Miguel el 8 de diciembre del 2010, donde murieron 81 reos, donde las llamas se habían producidos en la torre 5, supuestamente producto de una riña entre reos, el más grave de la historia penitenciaria chilena.

 Referencias Bibliográficas:

 

 

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